lunes, 2 de febrero de 2026

Cuba y las mentiras de Trump

 Editorial de La Jornada / Lunes 2 de febrero de 2026

El jueves pasado la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una conversación telefónica con su homólogo estadunidense, Donald Trump, quien poco después calificó de “muy positiva” la charla, elogió a la mandataria mexicana como “una líder maravillosa e inteligente” y coincidió con ella sobre los temas abordados: asuntos fronterizos y comerciales y lucha contra el narcotráfico. Sheinbaum informó que no hablaron sobre Cuba ni acerca de la determinación de México de mantener la ayuda humanitaria a la isla.

Por la tarde de ese mismo día, Trump emitió una declaración de “emergencia nacional” por la presunta “amenaza inusual y extraordinaria” que supuestamente Cuba representaría para Estados Unidos, y acusó al gobierno de La Habana de apoyar a “numerosos países hostiles, grupos terroristas trasnacionales y actores malignos adversos” a la superpotencia, todo ello para justificar la adopción de aranceles de represalia contra las naciones que envíen petróleo a la isla.

El sábado por la noche, el magnate fue más allá, al afirmar que durante la llamada del jueves pidió a la presidenta de México que suspendiera los envíos de crudo a Cuba, solicitud a la que ella habría accedido.

Ayer, durante una gira de trabajo por Sonora, la presidenta Sheinbaum desmintió en forma inequívoca tal aseveración: “no se ha tocado el tema (de los envíos de petróleo al país caribeño) en ninguna de las conversaciones”. Asimismo, informó que la ayuda a la isla proseguirá, con remesas de alimentos y de otros enseres por conducto de la Secretaría de Marina “en lo que resolvemos de manera diplomática todo lo que tenga que ver con el envío de petróleo por razones humanitarias”.

Es claro, pues, que en el afán de justificar la agudización del bloqueo criminal que Washington mantiene contra Cuba desde hace más de 60 años, el gobernante estadunidense ha mentido para tratar de envolver a la jefa del Estado mexicano en un juego de desmentidos. Pero no debe perderse de vista que esta falsedad forma parte de una mentira mucho mayor: que Estados Unidos se encuentra bajo una “amenaza cubana” no sólo imaginaria, sino simétricamente contraria a la realidad: a lo largo de 12 administraciones presidenciales, ha sido Washington el que ha agredido en forma sistemática al gobierno de la isla, no sólo mediante agresiones militares directas y el bloqueo comercial, sino también con el apoyo activo a grupos terroristas y facciones desestabilizadoras.

Desde principios de los años 60 del siglo pasado, el asunto de Cuba ha sido una clara discordancia entre México y Estados Unidos, pero nunca, hasta ahora, ha implicado un conflicto en las relaciones bilaterales. En ese tema la Casa Blanca está tan aislada en la arena internacional –en contraste con nuestro país, que ha actuado en armonía con la abrumadora mayoría de la comunidad internacional– que ha debido poner entre paréntesis ese capítulo para no contaminar los vínculos con su vecino del sur.

Ahora, en lo que parece ser una nueva “huida hacia adelante”, tal vez aconsejada por su secretario de Estado, el anticubano Marco Rubio, con esta nueva ola de hostilidad contra la isla, parece que Trump busca desviar la atención de su agobiante situación interna, que va desde la creciente resistencia a sus políticas fascistoides contra las comunidades migrantes y sus detractores en general, hasta el caudal de revelaciones de los documentos de Jeffrey Epstein, que si bien no han desembocado en acusaciones formales contra el habitante de la Casa Blanca, constituyen un severo golpe político y de imagen para él y para otros altos exponentes de la minoría política y empresarial que ejerce el poder en Estados Unidos.

Mal haría el magnate neoyorquino en seguir azuzando un conflicto innecesario y absurdo contra nuestro país en relación con Cuba, ya sea que lo haga para distraer a la cada vez más adversa opinión pública estadunidense, por un designio de llevar al extremo la reforzada ideología imperialista que siempre ha imperado en Washington, por mero dislate o por una combinación de esos factores. Porque más allá del sadismo trumpista contra el pueblo cubano, las mentiras y las estrategias mañosas de los últimos días pretenden vulnerar la soberanía de México, y ésa no está sujeta a negociación.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/02/editorial/cuba-y-las-mentiras-de-trump