jueves, 23 de febrero de 2017

25 sabores de Coppelia

Centropablonoticias comparte el texto que sigue, leído por Jorge Gómez, director y uno de los fundadores del grupo Moncada, en la primera mesa del Coloquio por los 50 años de la creación de la revista Pensamiento Crítico, realizado en la Casa del Alba Cultural el pasado 21 de febrero y organizado por un grupo de jóvenes investigadores cubanos entusiasmados y comprometidos con el análisis de los problemas (pasados y actuales) del país y los avatares de la historia del pensamiento revolucionario.

Escrito con la pasión y el encanto de la memoria transitada, el texto sobrevuela lugares y momentos de la historia vivida por el autor –que es la historia de parte de su generación y del pueblo en general.

Jorge Gómez fue colaborador de la revista y profesor en el Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, centro de aquel fructífero empeño editorial que documentó los avatares de la realidad cubana, latinoamericana y mundial durante los años en que fue publicada.

Leído en la mesa que tenía como tema las circunstancias de la aparición de la publicación, el texto nos entrega, al mismo tiempo, la magia de la memoria y la belleza cómplice que el autor decidió compartir con nosotros. Aquí está.

                                                                                                         Víctor Casaus


25 sabores de Coppelia
por Jorge Gómez

El centro de la Habana se había desplazado definitivamente hacia la zona del Vedado. La Rampa era una especie de parque de ciudad grande, en que los jóvenes iban a nada y a todo, a ver y a dejarse ver. En la esquina de L y 23, el cine Warner, famoso entre los circuitos de estreno de la capital, había perdido su nombre americano para tomar el de Radiocentro, para volverlo a perder enseguida, y tomar el nombre cubano y revolucionario de Yara. El hotel Havana Hilton nacionalizado bien temprano, también había cambiado su nombre por el de Habana Libre, y prácticamente era el punto de partida de todo el tránsito, el lugar obligado de todas las citas (amorosas o no) y todos los encuentros.

En los terrenos de lo que había sido un hospital más bien sórdido, se acababa de levantar, semejante a un platillo volador, la más grande de las heladerías de la historia nacional, en la que se podía degustar los que vendrían a ser también los mejores helados de esa historia, émulos declarados de los tan encumbrados Howard Johnson, con más de treinta sabores (algunos de los cuales tendrían nombres tan lejanos de nuestra cultura del helado cotidiano como “pistaccio”, “chocolate nuez”, “crema escocesa”, “ajonjolí” o “creme de vie”) y más de veinte especialidades. 

La Universidad de la Habana está a unos escasos trescientos metros. Los jóvenes profesores de Filosofía y los de Letras, los estudiantes de Economía y Planificación, los que estrenaban la carrera de Psicología o los cursos acelerados de Sociología, los trovadores y los poetas más exquisitos, los pintores sin galerías para exponer aún, los latinoamericanos de varios países que después serían guerrilleros (algunos serían mártires), las muchachas que no esperaban a que la FMC las hiciera iguales, los que ganaban el Premio Casa de la Américas o el Premio David como si fuera lo más natural de la vida, sin alboroto.

No fue una bohemia de bares y cantinas, de consumos exóticos o rebuscados. Bastaba un helado, incluso el más común helado de vainilla, para estar, hasta bien entrada la noche, tratando de componer un mundo en que todos (hasta los más preclaros pensadores de generaciones anteriores) éramos puros diletantes.

La música bailable

Probablemente, mi mejor amigo de la adolescencia fue Ángel Hernández.  Él tenía una particular habilidad para simplificar y hacer simpáticos los enunciados más difíciles de cualquier filosofía. Ambos éramos fanáticos de la música. Él tranquilizaba mis tormentos existenciales, cuando me decía, con total convicción: “En Cuba, el deporte es la pelota; y el arte, la música… La música es la música popular… y la música popular, la bailable”. Quiero que este sea mi homenaje a ese joven eterno que lamentablemente, ya no estará más cono nosotros.  Voy a  comenzar precisamente por ahí.

En aquellos momentos, se había consolidado uno de los hechos más significativos en la historia del baile popular: el estilo “casino” y la llamada “rueda de casino”, una curiosa mezcla de sabrosura criolla y giros de rock and roll.

Ya la Sonora Matancera era sólo un recuerdo, pero el Conjunto Casino era imprescindible. Faz, Ribot y Espí cantaban (los tres en un solo micrófono, como exigía la época), y se podía ver fácilmente cómo viajaban los camaroneros, encendiendo estrellas en el litoral, y había que parar de bailar una, dos, tres veces según se parara la bola.

Chappotín, Lilí Martínez y Miguelito Cuní saborean el quimbombó que resbala, venden el saco de carbón a tres quilos, comen candela, y se salpican cuando el tiburón se baña. 

La Orquesta América y la Aragón, habían trasladado a los ’60 el sonido charanguero. Abelardo Barroso, que ya entonces era una persona “mayor”, pegó a la Sensación. Dijo que era guajiro y que venía de Cunagua, pintaba a Matanzas confusa y las  Cuevas de Bellamar, y nunca se cansó de pedirle a Macorina que le pusiera la mano aquí. En la Orquesta de Neno González, un cantante atormentado reclamaba dramáticamente a la amada no saber besar ni estrujarse en una boca –“porque eres cobarde”—, y concluía con un apoteósico marañón, que definitivamente le gustaba mucho más.

Desenfadado e informal, irreverente y maravilloso, el Beny cantaba a Santa Isabel de las Lajas, querida; a Cienfuegos, la ciudad que más le gustaba; a Santiago de Cuba, policromada estampa criolla que derretía el sol; a la Bahía del Manzanillo, donde pescaba la luna en el mar… tantos lugares inmortalizados por una sola voz, como la camarera que le servía un trago de ron y tomaba cerveza junto a su corazón…

El grupo Lulu Yonkori había dado la sopita en botella a todo el país, en el primer guaguancó grabado en disco (“El vive bien”, 1956).

Rumbavana nos descubría a Juan Formell cuando Van Van era sólo un proyecto y al Son de Adalberto, cuando todavía no se pensaba en Son 14.

Pello el Afrokán, hacía mover a toda la isla con el mozambique, un ritmo tan explosivo como efímero. 

Al frente de Los Bocucos, un conjunto en el que Ibrahim Ferrer tocaba el güiro y hacía coros, Pacho Alonso no quería piedra en su camino. A él no le importaba que le dijeran feo, pero, como Faustino Oramas, estaba preocupado porque en Guayabero le querían dar.

La canción y el bolero

De todas partes nos llegaba alguna canción. De Francia, valía la pena el armenio-parisino Charles Aznavour, a pesar de algunas traducciones al español con kitsch de campeonato, y Jean Ferrat (a partir del éxito taquillero de “La vieja dama indigna”).

De Italia, estaban recién entrando las canciones de Sergio Endrigo, en sus originales y en versiones de Roberto Carlos o Dyango. Pero eran “convoyadas” con Rita Pavone (¡ay, aquella lamentable versión de “If I had a hammer” de Pete Seeger!), y con lo bueno y lo malo de las canciones que andaban en el entorno de los festivales de Sanremo.

De España nos llegaban, por supuesto, muchas más propuestas. De modo que al notable descubrimiento de Joan Manuel Serrat, había que sumarle Karina, Marisol, Rocío Durcal en su etapa española, Raphael, Nino Bravo, Juan y Junior… y todo lo que hoy suele llamarse “la década prodigiosa”, y que entonces le llamábamos “la música de Nocturno”

Esa misma música multiplicada nos llegaba de América Latina. Sería interminable la lista, y habría de todo como en botica. Pero habría que destacar a los Buckis, de México, y al argentino Leonardo Favio, quien quizás simplemente le regalara una rosa, a la que fue suya un verano, solamente un verano.

En Cuba, el temperamento de Lourdes Torres, recién salida de Los Modernistas, creaba un desafiante estilo feminista que ha permanecido por muchos años casi intacto en nuestra cancionística. Martha Strada rompía muchos esquemas interpretativos, y lograba hacer una versión de “La mamma” más dramática aún que el ya dramático original de Aznavour.

El bolero de los ’60 tenía sus héroes. Orlando Vallejo, dueño y señor de las victrolas. Orlando Contreras “la voz romántica de Cuba” al que nada lo colocó tan en la cima como “Un amigo mío”, el primer “Rashomon” bolerístico de la historia. José Tejedor, el maestro del bolero moruno. Ñico Membiela, que tuvo un éxito rotundo con lo que hoy se llamaría un “mashup” que unía el viejo bolerón mexicano “Contigo” con otro, llamado “Besos salvajes”, de confusa paternidad y texto de José Ángel Buesa, pero nada lo haría tan popular como aquel “Boxeo de amor”, un antecedente insólito de la canción erótica. Y, por supuesto, Lino Borges, su corazón hecho cristal y su irrepetible versión del clásico mexicano “Vida consentida”.

Hubo muchos cuartetos entonces. Pero habría dos llamados a brillar con luz muy especial.
Los Meme convirtieron en hits nacionales todos los temas de Meme Solís, y piezas tan distintas entre sí como “El torrente” y “Sans toi”, el hermoso tema compuesto por Michel Legrand para el film “Cleo de 5 a 7” (Agnes Varda, 1962).

En el otro extremo de la cuerda, cuatro jóvenes pobres y habaneros, conocedores de todas las vicisitudes de la vida mundanal, saltaron del barrio a la inmortalidad en poco más de dos años, con el nombre de Los Zafiros. Las muertes de Ignacio y Kike Morúa en plena juventud dejaron en todos una desconcertante sensación de vacío. 

La música “americana”

Ya habían pasado los mejores momentos de Elvis Presley, y los éxitos de Bill Haley (con su guitarra, su buscanovio y sus Cometas) eran, cuando más, un eco que se iba perdiendo a la distancia. A decir verdad, ni James Brown, ni Janis Joplin y mucho menos Jimi Hendrix tuvieron gran impacto en el sonido que circulaba en las calles cubanas de los ’60. “Woodstock” era sólo una referencia para algunos entendidos. En su lugar, llegaba una música más “aséptica”, diseñada por la industria del entretenimiento, con talentos como Paul Anka (¡ah, aquel disco memorable, al que por acá se le llamaba “Los 15 de Paul Anka”, imprescindible en toda fiesta adolescente!). 

También acreditable a Nocturno es la entrada de algunos clásicos de la música soul, los imprescindibles sonidos del silencio de Simon & Garfunkel, y el mítico cuarteto The Mamas and the Papas (“Monday, Monday”, “San Francisco”), que nos convocaron a otra manera de escuchar la música “americana”.

Todavía era raro escuchar a Bob Dylan o Joan Baez, y aún más a Leonard Cohen. Nadie había invitado a Lennon a sentarse en un parque habanero, y tener una placa de los Beatles era pasaporte seguro para ser invitado a todas las fiestas de los socios de la Universidad.

La era ya estaba pariendo un corazón, y ese año moría el hombre de ese siglo… allí. Pero esas canciones llegarían en el 68, poco después de que descubriéramos a Silvio, en uno de esos programas musicales de la televisión de entonces, contándonos su sueño de colgado y la sed de amor de una bruja amiga. Fue una sacudida. ¡Violenta!

La necesidad del “arte y la cultura de la Revolución”.

En las otras esferas, los años ’60 serían un verdadero torbellino de ideas: todo era puesto a prueba, todo era discutible, las verdades eran --cuando más-- relativas, “ni César, ni burgués, ni Dios”.

Lunes de Revolución

Desde el propio periódico Revolución, órgano oficial del Movimiento 26 de Julio, y apenas unos meses después de aquel enero del 59, se comenzó a mover el pensamiento. Convertido ya hoy en una especie de mito, el sorpresivo suplemento cultural Lunes de Revolución podía darse el lujo de hablar desde una poética de vanguardia impensable sin una verdadera revolución del pensamiento. Virgilio Piñera, Antón Arrufat, Pablo Armando Fernández, Fayad Jamis, Ambrosio Fornet, Lisandro Otero, convocados por Cabrera Infante, como Goytosolo y Carlos Fuentes, eran el cotidiano, donde había también diseños de Raúl Martínez y Tony Évora, fotos de Korda y de Raúl Corrales, y los crípticos dibujos de Chago Armada, quien, para asombro de muchos de nosotros, había escrito la mayoría de las canciones del Quinteto Rebelde.

La Casa de las Américas

Muchas veces, las instituciones, como tantas otras invenciones humanas, se parecen a sus líderes. La Casa de las Américas fue fundada en el mismo 1959, y tuvo al frente, por más de veinte años, a Haydée Santamaría.

Poco a poco, comenzaron a llegar, desde todas partes, narradores y poetas, pintores y escultores, ceramistas, las más variadas gentes y oficios de teatro, sociólogos, historiadores, folkloristas y cantores que iban poblándola como una aldea mágica, donde podían coincidir, a la hora menos pensada del día menos pensado, digamos Julio Cortázar, Pete Seeger, Roberto Matta, Roque Dalton, Roy Brown, Argeliers León y Regis Debray.

Comenzó a ser una moda juvenil asistir a cuanto evento se produjera en la Casa. El Premio Literario Casa de las Américas era seguido como se siguen en otras latitudes las ceremonias de los Oscar y los Grammy.

Un buen día, la Casa convocó a un encuentro de la “canción protesta”, que tendría ecos impredecibles. La entonces joven (y siempre incansable) Estela Bravo tuvo a su cargo la organización de ese evento sin precedentes. En la propaganda del encuentro, apareció por primera vez la hermosa rosa sangrante diseñada por Alfredo Rostgaard, que sigue dando la vuelta al mundo como símbolo de la canción comprometida.

El Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC).

También en los primeros meses de 1959, se había creado el ICAIC.

Tan temprano como en 1962, ya habían aparecido más de un centenar de emisiones del Noticiero ICAIC Latinoamericano, verdaderos ejemplos del buen hacer; se había fundado la Cinemateca de Cuba con una impresionante programación, y protegiendo todos los fondos cinematográficos cubanos; habían sido publicados decenas de números de la revista Cine Cubano; habían aparecido también decenas de documentales con un lenguaje que prefiguraba toda una escuela cubana del género, de la cual podría hablarse con nombre propio, y que comenzaba a ser noticia en los grandes eventos cinematográficos, en los que abundaron, desde entonces, los premios y los reconocimientos.

El ejemplo total: Santiago Álvarez, una especie de ser de otra galaxia, que abrió fuego graneado hacia todas las direcciones. En ese año, llegó la magia irrepetible de “Por primera vez” (Octavio Cortázar, 1967). Definitivamente nos convencieron de que el documental tenía vida propia, y no sería ya, nunca más, el simple “complemento” de la “película” en los cines cubanos. 

A Julio García Espinosa se deben, por lo menos, dos grandes largometrajes: “Cuba baila” (1960) y “Aventuras de Juan Quin Quin” (1968). A Manuel Octavio Gómez, “La salación” (1965) –un tema “atrevido” para la época– y “La primera carga al machete” (1969). A Humberto Solás, apenas dos títulos le valieron reconocimiento inmediato: “Manuela” (1967) y “Lucía” (1969).

Pero, sobre todo, ahí estaba Titón. Siete filmes en esa década, entre ellos tres de los más recordados de toda la historia del cine cubano: “Las doce sillas” (1962), La muerte de un burócrata” (1966) y el clásico de clásicos “Memorias del subdesarrollo” (1968).

Como si esto fuera poco, el ICAIC había logrado un sub-producto extraordinario: la producción de carteles. Lo curioso es que aquel lenguaje rebuscado, siempre distante de la inmediatez ramplona de una buena parte de lo que aparecía como propaganda en otros sectores, era entendido por los más. El que no tuviera una buena colección de “afiches” del ICAIC colgado en sus paredes, no podía aspirar a mucho.

Es acreditable también al ICAIC, y a la paciencia y sabiduría de Alfredo Guevara, la creación del Grupo de Experimentación Sonora, verdadero laboratorio creativo en el que todo sería posible, y que dotó al cine cubano de una personalidad sonora única y reconocible.

Inventando cuanto había que inventar, abriendo una perspectiva inconmensurable, el ICAIC nos propuso ver el mejor cine del mundo en medio de polémicas que, en oportunidades, trascendieron el mundo cultural para adentrarse en los muchos vericuetos ideo-políticos que una revolución naciente va generando por su propia naturaleza.

Anita Ekberg, ebria, se movía, con su sueca sensualidad, dentro de la Fontana de Trevi en el mismo cine en que Monica Vitti tenía aquella mirada siempre perdida, Cybulski era tan intenso como James Dean, un niño inválido disparaba a una paloma blanca, Jana Projorenko llenaba de ternura los últimos días de un joven soldado devenido héroe por casualidad y Tatiana Samoilova miraba pasar las grullas bajo un cielo encapotado. Chrujai, Kalatosov, Fellini, Polanski, Truffau, Tony Richardson, Saura, Antonioni aseguraban llenos completos en cualquier cine incluyendo los llamados cines de barrio. Nada mal.

La literatura

Ya habíamos conocido a Ti Noel, el seguidor de Mackandal, y habíamos escuchado toda la Sinfonía Heroica en el Auditorium, metidos en la dolorosa persecución de “El acoso”.  Así nos fuimos preparando para las complicadas aventuras mundanales del iluminado Victor Hughes, y sus escarceos amorosos con Sofía. Carpentier. El realismo mágico. Un arte superior.

El senador Gabriel Cedrón afirmaba: “El país avanza, señores. ¡Esa es la situación!”, y Lisandro Otero arrancaba su trilogía cubana con un premio Casa de las Américas.

Habían comenzado a llegar algunos libros “medulares”. Los hombres de aquel general llamado Panfilov, estuvieron muchos años literalmente “en primera línea”. El espíritu aventurero de toda una generación saltó de los aviones cazas que piloteaban los “Halcones negros” directo a la carretera que llevaba a Volokolansk. 

Empezaron a ser como de la familia, todos los Buendía de “Cien años de soledad”, Aura y Felipe Montero, Pedro Páramo y Juan Preciado, el Jaguar y el Esclavo, la Maga y Rocamadour. Sabíamos, por Vallejo que hay golpes tan fuertes en la vida como del odio de Dios y que Walt Whitman se cantaba y se celebraba, con toda la razón de saberse un ser humano, pero sobre todo que Neruda podía escribir los versos más tristes esa noche, pero nos estaba pidiendo un minuto sonoro para la Sierra Maestra, y, que Juan Gelman reclamaba a gritos que se nos abriera la puerta de la historia para entrar con Fidel, con el Caballo.

Fayad Jamis había publicado “Los puentes”. Fue un descubrimiento. Todos anduvimos por París. Todos fuimos vagabundos de la ciudad, el otoño y el alba. Todos nos enamoramos de Kinnairam, la perseguida del cuento árabe para Mariannik. Pero a ese poemario accedimos sólo después de que ya habíamos quedado desarmados cuando leímos, por primera vez, los poemas simples y directos de “Por esta libertad” (Premio Casa de las Américas, 1962) y nos convencimos una vez más de que habría que darlo todo, hasta la sombra, si fuera necesario, por aquella libertad de canción bajo la lluvia.

Fernández Retamar, trataba de construir una escuela con las mismas manos de acariciarla (a ella, la eterna y desconocida musa de los poetas), se preguntaba si aquella voz de Beny Moré era ya la voz de nadie, y si en el futuro previsible habría bastón. “Con las mismas manos” (1962) fue el otro gran poemario de cabecera.

Ahí, al lado, teníamos a Jesús. Tipo del barrio, unía a su enorme talento y su necesidad de saber de todo, un notable carisma y unas extraordinarias dotes de comunicador. “¡Pendejo!”, decía el personaje. ¡En la primera página del libro! Como un mazazo. Algo tan inesperado como necesario. “¡Pendejo!”, dos veces más ¡en la misma página! Después vendrían uno tras otro, los diez relatos que conforman “Los años duros” (Premio Casa en 1966), la bengala, la clarinada que anunciaba el comienzo de una nueva literatura. Así lo sentíamos todos.

El Chino Heras había estado en Playa Girón y, en un pequeño libro de cuentos, dejó, mucho más que la épica de aquella gesta, algunas de nuestras vivencias definitivas, a propósito de seis jóvenes combatientes con sus seis nombres y sus seis circunstancias. El último se llama “Eduardo”, y narra la más profunda de sus tribulaciones: “Se acabó, la guerra ha terminado y estás vivo…”

Víctor inmortalizaba los ya inmortales restos de las Ruinas de Pompeya y bendecía los muslos feroces de Bárbara, dondequiera que estuvieran, por los mismos días en que Guillermo nos ofrecía una deliciosa receta de amor, que nunca incluyó el matrimonio. 

El teatro

Sobreviviendo a su pasado reciente, ya Teatro Estudio se había asentado en el Hubert de Blanck, y ya habían logrado convencer a todos de que Fuenteovejuna fue quien mató al Comendador, que el teatro político no tenía que ser aburrido, y que el teatro cubano podía ser alimento de las grandes masas. “Contigo pan y cebolla” (Héctor Quintero) y más tarde “La noche de los asesinos” (José Triana) abarrotaban la sala y obligaban a repetirlas una y otra vez.

Sartre y Simone de Beauvoir asisten al reestreno de “Electra Garrigó”, Virgilio Piñera sigue, contando parte de su vida contradictoria en “Aire frío” y, en este mismo 1967, sus “Dos viejos pánicos” le darán el premio Casa de las Américas.

Camila no quiere que Ñico se vaya, lo “amarra”, lo persigue, pero algo está cambiando a su alrededor, y la lucha de lo que se prefigura como futuro contra ciertos atavismos ancestrales es inevitable. “Santa Camila de la Habana Vieja” (José Ramón Brene) se apodera de los escenarios, y entra en la televisión.

Estorino estrena “El robo del cochino”, “Las vacas gordas” y “La casa vieja”. Antón Arrufat recién estrena “Todos los domingos”, y prepara “Los siete contra Tebas”. Héctor Quintero vuelve con “El premio flaco”. Todo está listo para la entrada en escena de “María Antonia” (Eugenio Hernández), un clásico temprano del teatro cubano de la Revolución.

Nuevamente emprendedor y vanguardista, Vicente Revuelta encabeza la tropa que, bajo el nombre de Los Doce, ha comenzado el acercamiento a la técnica teatral de Grotowski.

En otro extremo, y buscando las razones para un teatro nuevo entre los montes de la Sierra del Escambray, en las pequeñas miserias y el heroísmo cotidiano, Sergio Corrieri y Gisela Hernández han comenzado a desplegar un movimiento que tendrá dimensiones extraordinarias. 

Los viejos sueños de titiriteros recalcitrantemente activos comenzaban a hacerse realidad en medio del Vedado, en la parte más baja del edificio más alto de Cuba. Del ingenuo y cubanísimo “Pelusín del Monte” al muy atrevido y lorquiano “Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín”, el Teatro Nacional de Guiñol se sumaba a la poderosa ofensiva teatral. 

Las artes plásticas

De muchas maneras llegaba el vigoroso legado de las vanguardias de la plástica cubana de décadas anteriores, pero nada nos sería tan cercano como el trazo fuerte y los azules intensos del mural de Amelia Peláez en la fachada del Habana Libre, paso obligado de la Universidad a La Rampa.

Los colores del carnaval, los que se posan sobre rostros perfectos de mujeres, los diablitos y otros santos populares, todos convulsionando en paisajes de una ciudad abigarrada en la que uno se reconoce y se extraña. Portocarrero había acaparado la visualidad del cotidiano habanero.
Cabrera Moreno, viaja de la pintura épica a la más delicada sensualidad expresionista.

Pero, sin dudas, el más popular es Raúl Martínez el gran gurú del pop nacional. Para eso, bastaban las secuencias y reiteraciones de imágenes de Martí, que luego extendería a otros héroes como el Che, Camilo y el propio Fidel.

Es también exactamente en este 1967 que el famoso Salón de Mayo del Museo de Arte Moderno de Francia decide tomar La Habana. El Pabellón Cuba crecía en todos los imaginarios posibles, las nuevas aceras de La Rampa se llenan de cuadros empotrados en su granito, que la gente evita pisar, mientras la música iconoclasta de Juan Blanco intenta acompañar aquella instalación permanente.

Algunas publicaciones

Una buena cantidad de publicaciones llenan las librerías y los estanquillos. Es imposible buscar tanto en la memoria. Konstantinov, Roger Garaudy, Sánchez Vázquez, Louis Althusser, el Che,  Adam Schaft, Galeano, Regis Debray, Bertrand Russel, la teología de la liberación, Franz Fanon…

Tan cercano El Caimán Barbudo… tan lejana Teoría y Práctica.

¿Yo?

Febrero de 1967. ¡TODO ESO! está pasando por estas calles. A la velocidad de la luz. Y sólo hemos vivido ocho años de Revolución.

Un año antes, caminando desde la parada de la 37, llegué por primera vez al Departamento de Filosofía, con mi camisa gris de trabajo y mis botas rusas… todo tan a la moda.

¿Cómo es que llegué a escribir en un libro de texto para la Universidad? ¿Cómo pude batirme de tú por tú con Michel Guttelman? ¿Cómo redacté una parte del “folletón” sobre política económica? ¿Quién me dijo que yo podía inventar ese primer curso de Estética en la ENA? ¿Qué hago sentado en la oficina de los asesores del Presidente del ICRT? ¿Cómo llegué a compilar con Eugenio ese volumen trascendente de la revista Referencias en que por primera vez estarían juntos Teodoro Adorno, Umberto Eco, Gunther Anders y Armand y Michelle Mattelard, y una docena más de especialistas, para hablar de medios de comunicación masiva y de industrias culturales? ¿Cómo he podido prologar este tremendo volumen? ¿Cómo la Antología de Manuel Sacristán sobre la obra de Gramsci, o la edición cubana de “Eros y Civilización” de Marcuse?

No sé. No me lo creo.

Pero recuerdo bien cuando hojeé las páginas del primer número de Pensamiento Crítico, cuando sentí aquel olor de tinta fresca que era como los zapatos nuevos de mi infancia. Tenía entonces 24 años.

Recuerdo también la portada amarilla y violeta del número 41.

Parece que todo me pasó entre los 24 y los 27.

Hoy es febrero de 2017. Gracias a mis errores como filósofo, he conocido una buena parte del mundo, algunos de sus mejores y más famosos escenarios y estaciones de televisión, mucha gente me reconoce en las calles, me saludan al pasar, y siento que me quieren, tengo una excelente relación personal con Leo Brouwer y Frank Fernández, con Vicente Feliú y Adrián Berazaín, con Elito Revé y con los dos Alexander (el de Habana de Primera y el de Gente de Zona).

Pero sigo teniendo un extraño sentido de pertenencia. Ante cada reto intelectual, me pregunto qué pensarán Fernando, Aurelio, qué pensará Pedro Pablo, mi compañero de la CJC, qué habrían pensado el gordo Hugo o mi hermano Angelito.

No sé dónde se reúnen ahora los muchachos como Alejandro Gumá, a quien debo la gentileza de haberme invitado al coloquio y a decir algunas de estas cosas. Donde quiera que sea, y a pesar de todo… ¡espero que haya 25 sabores!

223 comentarios:

«El más antiguo   ‹Más antiguo   201 – 223 de 223
María (Puerto Rico) dijo...

¡¡¡YAMIRIIIIIIIIISSS!!!!!!!

¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!

Besitos,

María Borita

Juan Tomas Moya dijo...

Guznan,como quieras.
Sólo comenté por el enlace de Pablo Iglesias.
No juzgo a quienes fumais,pero quisiera alertar de sus riesgos.
Se que posiblemente no haya muerto nadie directamente por consumo pero,quizás por mi forma de ser,a mi me afectaban mucho y estuve muchas veces tentado de hacer cosas sin remedio,por culpa de depresiones,falta de autoestima...
Además,baja las alertas y conozco gente que ha tenido accidentes por ello.
Las muertes por cáncer seguro no son directamente por ello,pero quizás ayuden.
Cuando quieras hablamos. Además en mi perfil aparece el correo por si lo deseas hacer en privado.
No quiero sermonear,sólo concienciar.

Esperanza,he hablado por que algún comentario me haya llevado a ello .
Se que el alcohol es posiblemente.peor,por lo que dices.
Voy paseando por el pueblo y huele a marihuana y,pienso que igual que a vuestra generación le faltaba información sobre el alcohol,esta no tuene referencias y piensa en los porros como algo divertido. Insisto,sólo quiero alertar sobre sus peligros,porque lo he vivido.
Levantarse a las 7 y lo primero que hagas es liartevun porro,no es libertad.Es dependencia.
No poder pasar un día sin fumar no es libertad,es dependencia.

Sólo quería insistir en ello.Y no por gusto.

Juan Tomas Moya dijo...

Yamirys,yo tampoco quiero ponerme pesado,pero no pude permanecer en silencio.
Como dice la canción,ya me llevo mi boca.
Un abrazo.
Esperanza,otro para ti.
Guzmán,siento si mis palabras te molestaron.
No era mi intención.
Es sólo que a veces hablamos de los porros como algo sin trascendencia y para mi si la tiene.
Te deseo lo mejor,y que tu novia vaya bien en su recuperación. Un saludo.

Juan Tomas Moya dijo...

Yamirys,a mi si me gustaría saber tu opinión sobre este tema,si la quieres dar.
Hacia 20 años que nadie me lkamaba Moya,y hoy 2.Tu y Guzmán. Me hizo volver al pasado.

Juan Tomas Moya dijo...

Anónimus,gracias.
Muy de acuerdo con lo que se dice en el enlace que dejaste.

Juan Tomas Moya dijo...

Cualquier cosa es un camino entre cantidades
de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no
deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida
disciplinada. Sólo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para
otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe
estar libre de miedo y de ambición. Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas
veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que sólo
se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era
demasiado vigorosa para que yo la entendiera, Ahora sí la entiendo. Te diré cuál es: ¿tiene corazón este
camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral.
Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Ahora
tiene sentido la pregunta de mi benefactor, ¿Tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de
nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje;
mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.
Don Juan

Patricia Moda dijo...

Buen día.

Ahora sí, hoy sí es el día, ¡Feliz cumpleaños Yami! Que sigas siendo azul y no te destiñas nunca. Besos.

Patricia Moda dijo...

Me pareció interesante.

http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=7974&te=&idage=&vap=0&codrel=4980&usm=$|$idusuencrip$|$

Alexis Berjerano. dijo...

Silvio, no tengo mejor forma de demostrarte que publicar mi comentario no fue una mala decisión que agradecerte por haberlo publicado y no convertir esto en un debate. Dije lo que quería decir, reafirmo lo dicho y esto se acabó. Gracias.

Lebis dijo...

Egunon Silvio.
Egunon segundaciteras.
Silvio, soñando y haciendo.
Esperanza sí, pero con confianza en lo que hay. Y valla si hay. Solo hay que ponerlo en valor.
Orestes, creo que eres un ejemplo de lo que significa poner en valor lo que se tiene para hacer ese mañana. Cuando hablo de lo que una aprende sobre tu pueblo en este rincón y que tanto me ha ayudado a entender y contextualizar lo que he vivido en estos días sobre la bicicleta hablo también de tí por supuesto.
Carla, cuando Silvio hizo referencia a la frase que a mí también me había llamado la atención, entendí el sentido de tu afirmación-negación. Te diré que estoy bastante de acuerdo contigo. De echo, aunque me he educado politicamente en el "organización y lucha" nunca me he afiliado a ningún partido político ni nada que me forzara solo por "pertenecer" a hacer cosas que no sintiera que tenía que hacer. Indisciplinado me llaman algunas... anarko otras... pero me quedo con las puntualizaciones de Kinka.
No se trata solo de elegir, sino de la responsabilidad que eso conlleva para con nosotras para con el entorno, para con la comunidad.... y el abanico de posibilidades que se nos abre puede estar manipulado para que nos inclinemos más hacia una elección u otra.....
La libertad solo es posible para quién la labra y eso conlleva bastante más que elegir.
Juan Tomás, se que dijiste que no querías generalizar pero tu comentario final sobre la perdida de libertad que veías en cada persona que encendía un porro me hizo contestarte en esos términos.
Y a anonimus, el que te subralla y dice que "todas las drogas son malas" yo le diría que lo que son malas son las adicciones, las dependencias pero no solo de las drogas, también de las religiones, de otras personas, del trabajo...
La dependencia es lo que nos puede joder la vida y la droga solo es un instrumento que alguien usa para divertirse, entrar en otros estados sensoriales por curiosidad o por contrastar experiencias... o puede usarlas para no enfrentar, evadir responsabilidades, sentirse superior desde la irrealidad.... incluso para disimular síntomas de alguna enfermedad mental...
En fin, La vida es un esperpento... craneo privilegiao.

Lebis dijo...

Pasito a pasito, con la respiración contenida pero con la sonrrisa en la cara... Pueblo de Colombia....PRESENTE!
Comienza el desarme de las FARC
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) iniciarán hoy el recuento y la entrega de armas, como parte del acuerdo de paz firmado el año pasado, y, como contrapartida, han exigido al Gobierno que acelere la aplicación de la Ley de Amnistía. El Alto Comisionado para la Paz firmará las resoluciones para amnistiar a 1.200 guerrilleros.

Lebis dijo...

Donde estamos las demócratas ocidentales? Donde las instituciones internacionales?.... Como podemos exigir democracia a otros pueblos cuando lo que pretendemos es joderlos para explotarlos?
Y yo con estos pelos...
Unicef denuncia que tres de cada cuatro niños sufren abusos en la ruta migratoria hacia Italia

Lebis dijo...

GARA Editorial
ACTUAR EN EL ORIGEN Y LOGRAR PASAJES SEGUROS.
Para no caer en saco roto, las cifras necesitan rostros, requieren historias. Conscientes de ello, desde Unicef publicaron ayer un estudio completo en el que se incluyen los testimonios de mujeres y menores mayormente atrapados en centros de detención de Libia, en el viaje de ida o de vuelta a Europa a través de la ruta del Mediterráneo central, la más peligrosa de las vías empleadas por refugiados y migrantes.

Conviene escuchar unos testimonios que, además de poner rostro al drama, dan cuenta de todas las adversidades que deben enfrentar aquellos que emprenden el viaje. Espeluznantes cifras como las 4.579 personas que se estima que murieron en la travesía entre Libia e Italia en 2016 dan cuenta de la magnitud de un desastre que, sin embargo, solo se puede aspirar a comprender en su totalidad escuchando el relato de los que tuvieron más «suerte» y no quedaron sumergidos en el Mediterráneo, la fosa común a cielo abierto más grande del planeta. Los 1.000 kilómetros de desierto, los 500 de mar abierto, la extorsión de los traficantes, los apuros económicos, la persecución de las fuerzas de seguridad y un largo etcétera de riesgos y amenazas son parte del equipaje en este viaje. Tres de cada cuatro menores entrevistados por Unicef aseguró haber sufrido violencia, acoso o agresión; y la mitad de las mujeres, violencia sexual y abusos.

Migrar, viajar y cruzar fronteras debería ser un derecho para todo aquel con voluntad de hacerlo, pero no debería ser una obligación para nadie. Ni una sola persona debería tener que huir de su hogar a causa de la guerra o el hambre. Se impone, por tanto, un combate abierto contra las causas que fuerzan a millones de personas a migrar. Objetivo imprescindible pero que, honestamente, solo puede ser contemplado a largo plazo. A corto y medio plazo, urge crear pasajes seguros para migrantes y refugiados, algo que solo podrá lograrse a través de la activación social y política en los países de acogida.

Lebis dijo...

ZORIONAK Pinareña Azulona!!!!!
ZORIONAK zuri
ZORIONAK zuri
ZORIONAK urdinak!!!! (Felicidades azules)
ZORIONAK betiii!!!!! (Felicidades siempre)
Muxutxu eta belarritatik tira goxua!!!!!

Orestes H dijo...

Esto lo tome prestado:

"Hace 63 años, el primero de marzo de 1954, cuatro puertorriqueños llegaron a Washington de «paseo». Como turistas entraron a la mole del imperio: el Congreso. La mujer, bandera en mano, desplegó la enseña de su patria con su brazo delgado y firme, en la otra mano enarboló la pistola…



Los cuatro héroes dispararon al grito de ¡Viva Puerto Rico Libre!. Ese fue el hecho".

Ya sabemos lo que vino despues.

Yo me siento inmensamente feliz porque 9 años despues en una Cuba ya en Revolucion (tremenda y estremecedora) naci yo.

Saludos,

Orestes H

Silvio dijo...

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Juan Tomas Moya dijo...

Lebis,estoy de acuerdo en que lo malo son las adicciones.
Por ello,creo que lo fundamental es la información,la educación y el equilibrio tanto mental como emocional.
No todas las personas responden igual ante los mismos estímulos.Yo ,por lo que sea,caí.Se que no todos somos iguales,por suerte para los demás,añadiría.
Lo de cráneo privilegiao, podrías explicarlo.No lo pillo.


Yamirys,muchas felicidades.Espero que seas muy feliz siempre y hoy especialmente.

Juan Tomas Moya dijo...

Creo que ya por último,quisiera añadir algo sobre lo de los chavales que veo liar.
Nadie se hace adicto en un día.Es un proceso.Y no todos los motivos son idénticos.
Lo que pienso es que esos jóvenes están en situacion de riesgo.
Yo empecé por las decepciones que da la vida.Otra persona en mi caso,quizás hubiese obrado de diferente manera.Y yo,ahora,tampoco obraria de igual manera.Lo que cambia no es el hecho externo,sino nuestro ser interno .Por tanto ,creo esencial darle a nuestros jóvenes los materiales necesarios para que no se decepcionen tan fácilmente,que sean fuertes mental y emocionalmente y que no sean vulnerables ante las adversidades.
Educación,concienciación.Fortaleza mental y emocional.Que no se derrumben ante las cobtrariedades,porque al fin y al cabo,una droga es una sustancia que nos sirve para evadirnos de la realidad.Porque la realidad no nos gusta,nos asquea y nos oprime.Por tanto,veo fundamental cambiar el sistema de vida este que nos exige,nos arrincona.
Por favor,mirad el enlace de anonimus. Es cortito y muy interesante. Y ,a mi entender,muy acertado.

Guzmán dijo...

Moya, no me molestan tus palabras.. siempre es bueno aprender. abrazo!!!!

Juan Tomas Moya dijo...

Otro para ti,Guzmán.
Suerte en todo.

(8) AUM,Kin,Tun,Baktün,Tzolkin,infinitas gracias infinita gratitüd Silvio gracias aloha te amo dijo...

www.uncoa.com
https://www.facebook.com/Fenixintiamur
https://www.youtube.com/watch?v=tW64ZrZJkog
https://www.youtube.com/watch?v=SHzweDITi78

(8) AUM,Kin,Tun,Baktün,Tzolkin,infinitas gracias infinita gratitüd Silvio gracias aloha te amo

te/os AM@)...Aloka Kora Laniakea Sorprendente :D
...y...mmm...M aki) pzip)...

Enrique dijo...

Dos sencillas precisiones: la mención a Juan Formell debe incluir su presencia en la orquesta de Revé, la que entonces no tenía la popularidad, merecida, que luego tuvo. Tocaba, gratis, los sábados por la noche, en lo que ahora se conoce como la Casa de la FEU, y que entonces era la sede de la secretaría de Cultura de la FEU.
Y no sé por qué cuando se menciona el mural de cerámica de Amelia Peláez en el Habana Libre, se omite el otro gran mural, en la misma técnica, de Cundo Bermúdez, que abarcaba toda la gran pared del hotel que se extiende desde L haasta la calle M.
Jorge y su memorioso recuento nos ha puesto a navegar por los procelosos mares de la nostalgia.

Guitarrista dijo...

Buenos días/noches, Silvio y segundaciteros,
Quisiera meter una cucharadita "off-topic" y compartirles algunos videos que hice sobre tus temas, como una pausa refrescante en esta convulsa actualidad.

Eh....Silvio, me tomé el atrevimiento de ponerle eco a 2 de tus temas para darle mas realce a tu voz, por el deterioro de las cintas madres de los MP3s. Los arreglos los hice como un simple aficionado, no soy productor de audio ni nada por el estilo. De paso me disculpo por usarlas, si llegaren a ser de las inéditas que salieron sin permiso de tus archivos.

Pero la verdad, confieso disfruté mucho poniendoles imágenes a tus letras, quizás hayan quedado algo "literales",o ingenuas en algunos casos....aunque lamento mas no poder acreditar adecuadamente a todos sus autores. De corazón y desde este blog también el agradezco a esos artistas por su aporte, para volar un poco con la imaginación. Disfruten.

https://www.youtube.com/watch?v=FmjsGjrJL8s
https://www.youtube.com/watch?v=6zbvsFw1T6s
https://www.youtube.com/watch?v=2I6hiw9brP8

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